Era una noche oscura y fría, como todas las noches desde hacía un mes. El viento no dejaba de soplar y silbar. Lorelein no podía dormir, aunque estaba muy cansada. Llevaba un mes durísimo, una de sus mejores amigas, o mejor dicho, la persona a la que más apreciaba en el mundo, incluso más que a ella misma, Laura, la había dejado plantada por otra. Pero también porque había llegado a amar a una persona, pero las tristes circunstancias y la distancia provocaron que él también dejara de hablarle. Todo esto había hecho que Lorelein dejara de estudiar y no se pudiera concentrar, suspendiendo todas las asignaturas del primer trimestre. Todo el mundo le decía que podía aprobar sin dificultad, que no importaba lo que pasara, que ella era fuerte y podría sacar el curso sin preocupaciones. Pero para Lorelein ese era el menor de sus problemas. Ella había vivido toda su vida sin preocuparse por el futuro, porque el futuro es algo oscuro que nadie conoce. Su único problema verdadero era que su mejor mejor mejor mejor amiga le volviera a hablar sin pedirle perdón, porque evidentemente era tan cabezota que le echaba toda la culpa a su amiga, y no quería asumir su parte de culpa; y que su mejor amigo, al chico que amaba, Alfonso, le volviera también a hablar, es decir, ya no buscaba que le dijera te quiero, pero si que volvieran a hablar como dos personas normales, ya que es horrible y triste cuando hablas todos los días con una persona y de pronto deja de hablarte. Todo esto se puede resumir en un gran problema: tarde o temprano todo el mundo le dejaba de hablar.
Estas eran las razones por las que Lorelein no podía dormir. Así que como casi todos los adolescentes con problemas que no pueden dormir pero quieren dormir, Lorelein se puso a pensar en aquellos problemas. Luego se dio cuenta de que eran una estupidez, si se ponía a pensar en los problemas de discriminación, asesinatos, matanzas, crímenes, hambre...y se puso a llorar. Así se paso toda la noche, a lágrima viva, hasta que se durmió.
Al amanecer, se sentía un poco mejor, aunque estaba muy cansada y empapada de lágrimas. Así que se ducho con agua hirviendo de lo caliente que estaba y se marchó a clase para enfrentarse a un día más. No podía abandonar. Tenía que aprobar, porque ella era una chica muy inteligente y porque si no estudiaba, ¿qué iba a hacer?
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